Las vacunas para la alergia

Entendiendo la inmunoterapia

en el asma y la rinitis

Para empezar,
queremos escucharte

Queremos saber cómo estás viviendo tu alergia y qué sabes sobre las opciones de tratamiento que existen.

No hay respuestas correctas o incorrectas: tu experiencia es clave para mejorar la información y el acceso a tratamientos como la inmunoterapia.

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¿Sabes cuál es la diferencia entre tratar el síntoma y tratar la causa de la alergia respiratoria?

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¿Sientes que tus síntomas alérgicos afectan tu sueño o rendimiento diario?

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¿Dependes de pastillas o inhaladores a diario para poder respirar bien?

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¿Sabías que la rinitis alérgica no tratada puede terminar convirtiéndose en asma?

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¿Crees que las vacunas de la alergia (inmunoterapia) pueden frenar el avance de tu enfermedad?

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¿Estarías dispuesto a seguir un tratamiento de mínimo 3 si eso significa poder controlar tu alergia de verdad?

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¿Conoces las opciones de vacunas en gotas o pastillas que te puedes tomar cómodamente en casa?

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¿Tienes miedo de que las vacunas de la alergia tengan efectos secundarios?

Tu puntación es

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¿Qué es realmente la alergia respiratoria?

⦿ No confundas la causa con la enfermedad:

Alérgeno

La causa

Es la sustancia que provoca la reacción (por ejemplo, ácaros del polvo, polen o epitelio de animales)

Enfermedad

Los síntomas

Son las manifestaciones producidas por la reacción de nuestro cuerpo frente al alérgeno (como rinitis, asma o conjuntivitis)

⦿ Concepto Clave: ¿Estás sensibilizado o eres alérgico?

Sensibilización

La «huella» inmunológica

Es la presencia de anticuerpos (IgE) en tu sangre o piel frente a una sustancia. Una persona puede estar sensibilizada y tener pruebas positivas, pero no sufrir ningún síntoma.

Alergia

Manifestación clínica

Hablamos de alergia real únicamente cuando esa sensibilización provoca síntomas concretos (estornudos, asma, picor) al entrar encontacto con la sustancia.

Más allá de los estornudos: El impacto en tu día a día

Es frecuente quitarle importancia a la alergia respiratoria asumiendo que “es solo moco y picor”, pero vivir con una alergia no controlada erosiona silenciosamente tu bienestar diario.

¿Te reconoces en alguna de estas situaciones?

El enemigo del descanso

La congestión nasal constante impide un sueño reparador (provocando microdespertares). Esto se traduce en somnolencia diurna,
fatiga crónica, irritabilidad y cambios de humor.

Limitaciones Visuales

Ir al trabajo o al colegio pero no rendir. En los adultos genera grandes pérdidas de productividad, y en los niños falta de concentración que a menudo se confunde erróneamente con déficit de atención.

Pérdida de rendimiento (Presentismo)

La afectación ocular (conjuntivitis) limita actividades básicas como conducir, usar pantallas o disfrutar del aire libre debido al lagrimeo continuo, irritación, picor y la molestias a la luz.

Ansiedad y Limitación Física (Asma)

El paciente asmático a menudo se autolimita, dejando de hacer deporte o esfuerzo físico por miedo a la falta de aire (disnea). La incertidumbre de sufrir una crisis de asfixia, especialmente por las noches, genera una enorme carga emocional y ansiedad.

Los Principales Enemigos en España

Las vacunas para la alergia son altamente eficaces y están bien
estandarizadas para tratar los alérgenos más prevalentes en nuestro país.

¿Cuál es tu enemigo principal?

Pólenes

Son el factor ambiental principal en la mayor parte de España.
La vacuna es altamente efectiva contra las gramíneas, olivo, ciprés (Cupressus), plátano de sombra, salsola, parietaria, artemisia, llantén (Plantago) y cenizo (Chenopodium).

Ácaros del polvo

Son la principal causa de alergia persistente durante todo el año,
predominando enormemente en zonas costeras e islas.

Epitelios de animales

Una sensibilización muy frecuente en el interior de los hogares, destacando principalmente la alergia al perro y al gato.

Hongos

La humedad también actúa como alérgeno, destacando especialmente las reacciones a la especie Alternaria alternata.

¿Es la inmunoterapia para ti?

Encuentra tu perfil:

Candidatos excelentes

Pacientes con Rinitis y Conjuntivitis Alérgica. Son los que más se benefician para controlar los síntomas y evitar que la rinitis progrese a asma.

Candidatos con condiciones

Pacientes con Asma Alérgica. Son buenos candidatos siempre y cuando su asma esté total o parcialmente controlada con medicación. Está contraindicada en pacientes con asma grave no controlada.

No candidatos

Pacientes con Rinosinusitis / Poliposis Nasal, ya que su inflamación no suele estar guiada por un alérgeno tratable con vacunas.

Descubre si eres candidato.

Inmunoterapia vs Tratamientos Sintomáticos

Característica

Tratamiento Sintomático (Inhaladores/Pastillas)

Vacunas (Inmunoterapia con Alérgenos)

Estrategia

“Apagar fuegos”

“Prevenir el incendio”

Acción

Trata las consecuencias (los síntomas)

Trata la causa raíz (origen inmunológico)

Duración

Efecto inmediato pero transitorio

Efecto progresivo y sostenido a largo plazo (años)

Meta Final

Controlar el día a día

Modificar la historia natural de la enfermedad y “re-entrenar” al sistema inmune

Tratar la causa vs. Tratar el síntoma

Mitos y Realidades

desmontando mitos

La vacuna lleva corticoides y engorda

FALSO

La vacuna contiene exclusivamente extractos biológicos naturales (proteínas del alérgeno). No lleva hormonas ni corticoides, por lo que no altera el peso.

Las vacunas sublinguales son menos eficaces

FALSO

Las opciones sublinguales tienen el máximo grado de recomendación científica (Grado A) y una eficacia contundente igual que las inyecciones subcutáneas, con un perfil de seguridad superior.

Las vacunas de alergia son peligrosas

FALSO

Las reacciones graves son muy raras (ocurren en menos del 0,5-0,7% en la vía subcutánea y son casi inexistentes en la sublingual).

Tu camino hacia el control.

15 Preguntas frecuentes

Respuestas claras a preguntas frecuentes sobre la inmunoterapia.

No. La inmunoterapia tarda meses en evidenciar su efecto clínico. Es vital mantener los inhaladores o sprays de mantenimiento hasta que el médico confirme que la inflamación ha remitido.

Si ya estabas recibiendo la vacuna (en fase de mantenimiento) y la tolerabas bien, puedes y debes continuar. Sin embargo, por precaución, no se debe iniciar un nuevo tratamiento de inmunoterapia estando ya embarazada.

Sí, las personas con asma controlada deben llevar una vida activa. Sin embargo, si te
administras la vacuna subcutánea, debes evitar el ejercicio intenso y los baños calientes durante las 3 horas posteriores a la dosis.

Si es un olvido puntual de un día, tómala al día siguiente sin duplicar la dosis. Si el olvido es superior a 7 días, debes consultar a tu médico para reajustar la pauta.

La inmunoterapia no es un sprint, es una carrera de fondo. Las guías clínicas recomiendan una duración mínima de 3 a 5 años ininterrumpidos para lograr que el “re-entrenamiento” del sistema inmune sea permanente.

Falso. La vacuna contiene exclusivamente extractos biológicos naturales (proteínas
purificadas del alérgeno responsable, como el polen o el ácaro). Al no llevar hormonas ni
corticoides, no altera el metabolismo, no retiene líquidos y no engorda.

Falso. La inmunoterapia sublingual (SLIT) cuenta con el máximo grado de recomendación
científica (Grado A). Ha demostrado una eficacia clínica contundente para reducir síntomas, con la principal diferencia de tener una forma de absorción distinta y un perfil de seguridad superior al poder tomarse en casa.

Son muy seguras. El riesgo de reacciones sistémicas graves es muy raro (menos del
0,5-0,7% en la vía subcutánea, la cual se pone bajo vigilancia médica, y son casi
inexistentes en la sublingual).

Depende del tipo. Las inyecciones subcutáneas (SCIT) se administran exclusivamente en centros médicos con 30 minutos de observación. Sin embargo, las opciones sublinguales (SLIT) están pensadas para que, tras la primera toma en el médico, te las autoadministres cómodamente en tu domicilio.

No. La inmunoterapia tarda meses en evidenciar su efecto clínico. Es vital mantener los inhaladores o sprays de mantenimiento hasta que el médico confirme que la inflamación ha remitido.

No siempre. Un resultado positivo indica “sensibilización” (tienes los anticuerpos), pero puede que no tengas síntomas. La inmunoterapia sólo se prescribe cuando existe una alergia clínica confirmada y estos anticuerpos causan síntomas reales e incontrolables al exponerse al alérgeno.

Sí. La inmunoterapia es el único tratamiento capaz de modificar la historia de la enfermedad alérgica. Tiene un efecto preventivo demostrado: frena el desarrollo del asma en personas que solo tienen rinitis y evita la aparición de nuevas alergias a otras sustancias

No. Está indicada específicamente para tratar el asma alérgica y la rinoconjuntivitis alérgica. No suele ser el tratamiento indicado para la rinosinusitis con poliposis nasal o para el asma no alérgico.

No hay límite estricto de edad. Aunque la infancia es una etapa ideal para prevenir el asma, las directrices europeas confirman que la inmunoterapia es eficaz y muy recomendable en pacientes adultos (incluso mayores de 65 años) si la alergia deteriora su calidad de vida y su estado de salud general es bueno.

Rotundamente no. Los glucocorticoides inhalados se administran en dosis muy pequeñas que actúan directamente en el bronquio o en la nariz, y es extremadamente raro que pasen al resto del cuerpo provocando efectos secundarios. Abandonarlos por miedo a la palabra “cortisona” es un error grave que puede provocar mayores problemas y recaídas.

Tu Guía Rápida de las Vacunas para la Alergia.

Palabras clave de la inmunoterapia

Sabemos que a veces el lenguaje médico puede confundir. Por eso, aquí te explicamos algunos términos relacionados con la inmunoterapia de forma sencilla y clara.

Haz clic en cada término para ver su explicación:

La sustancia externa que provoca la reacción en el cuerpo (polen, ácaros, etc.)
Anticuerpos específicos en la sangre o piel que indican la sensibilización hacia un alérgeno.
Prueba cutánea fundamental que el médico especialista utiliza para demostrar a qué estás sensibilizado.
Conocida como “vacuna para la alergia”, es el único tratamiento etiológico capaz de modificar el curso y la historia natural de la enfermedad alérgica.
Terapia dirigida a tratar la causa raíz de la enfermedad y modificar su curso, siendo la inmunoterapia el único tratamiento de este tipo para la alergia respiratoria.
Inmunoterapia administrada mediante inyecciones subcutáneas de forma exclusiva en centros médicos con 30 minutos de observación.
Inmunoterapia administrada en gotas o comprimidos diarios, pensada para que el paciente la tome cómodamente en su casa.
Reacción alérgica grave en el cuerpo. En inmunoterapia, el mayor riesgo de sufrirla ocurre si el paciente se administra la dosis teniendo el asma grave sin controlar.
Presencia de anticuerpos (IgE) que confirman que el cuerpo ha generado una “huella” al detectar el alérgeno, lo cual no significa obligatoriamente tener síntomas alérgicos.
Enfermedad que se diagnostica únicamente cuando la exposición a un alérgeno provoca síntomas reales (estornudos, asma, picor) en un paciente previamente sensibilizado.
Enfermedad inflamatoria de los bronquios desencadenada por una alergia, causando ahogo, limitación física y posibles crisis respiratorias.
Inflamación nasal que causa congestión y estornudos, siendo el factor de riesgo número uno para desarrollar asma en el futuro si no se trata adecuadamente.
Estado en el que el sistema inmunitario "aprende" a dejar de reaccionar de forma exagerada ante el alérgeno. Se consigue después de administrar dosis controladas de la vacuna.
Etapa del tratamiento en la que se alcanza la dosis óptima estable, la cual debe prolongarse ininterrumpidamente entre 3 y 5 años.
El cumplimiento estricto del tratamiento pautado por el médico, siendo su falta (que ronda el 50%) una causa directa de pérdida de calidad de vida y recaídas.
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